miércoles, 19 de noviembre de 2008

El tranvía de Vitoria Gasteiz, una nueva barrera arquitectónica

 

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«¿Cómo hago aquí el giro? ¿Saco el billete de espaldas al tranvía mientras invado el área de seguridad?». Éstas son algunas de las preguntas que se hizo ayer Igor Nabarro, miembro de la asociación de personas con discapacidad Eginaren Eginez, cuando aceptó la invitación de EL CORREO para comprobar in situ si la marquesina del tranvía en Duque de Wellington cumple o no las leyes de accesibilidad. Se trata de la parada que, según un informe municipal, vulnera esa norma, y una de las seis que, de acuerdo con una medición realizada por EA, no mide los 1,80 centímetros que debe haber entre el apeadero y el andén. Mientras el Gobierno vasco insistía ayer en que todas las marquesinas cumplen la normativa, el diagnóstico de Nabarro es rotundo: suspenso. Si el Ejecutivo autónomo no corrige sus medidas, su colectivo tratará de detener las obras.

El portavoz de la asociación, que lleva años de pugna con las instituciones para hacer cumplir la legislación, comprobó con el metro en la mano los centímetros que le faltan a la parada de Duque de Wellington para que personas en sillas de ruedas, muletas o carricoches puedan transitar con holgura. El primer obstáculo son los paneles laterales de la parada. Los postes distan sólo 1,15 centímetros de la franja de seguridad. Su vehículo, con un ancho estándar de 70 centímetros, pasa justo. «Una sillita de gemelos no entra. El espacio es estrecho para cualquiera», señala.

Odisea

Una vez dentro de la parada llega el siguiente hándicap. La máquina expendedora de billetes se halla a 1,51 metros del zócalo de seguridad. La Ley Vasca de Accesibilidad establece que son necesarios al menos esos 1,80 centímetros para que una silla de ruedas eléctrica pueda realizar los giros sin dificultad en las marquesinas. Aquí faltan 29 centímetros y se nota. Nabarro maniobra con sumo cuidado y aun así se acerca más de lo debido a las vías. Y de espaldas. «Si ahora tuviese que pasar el tranvía no me pongo así ni loco», comenta.

Ayer a mediodía no había ni metro ligero, ni bancos en la marquesina ni gente. Porque con viajeros sacando el billete o con aglomeraciones el acceso al nuevo medio de transporte para una persona como él puede convertirse en una odisea. Y eso que la de Duque de Wellington no es la parada más estrecha. La de Lovaina, por ejemplo, le supera, de acuerdo con el estudio de EA. Eginarez Eginez pidió hace meses un estudio de este tipo, pero «no se realizó».

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Ante esta situación, el colectivo ha puesto en marcha toda su maquinaria para tratar de que el Gobierno vasco ponga solución a este problema. No le vale que el Departamento vasco de Transportes se ampare en la ley estatal sobre accesibilidad para asegurar que todos los apeaderos son válidos. Nabarro considera «patética» su postura. Y además, «poco coherente» con la apuesta del Ejecutivo autónomo por pedir más transferencias.

Movilizaciones

Aunque la Ley Vasca de Accesibilidad no tiene capítulos dedicados específicamente al tranvía, porque en 2000 aún no había ninguno en Euskadi, recoge con exactitud cómo deben ser las medidas mínimas en aceras y marquesinas, aclara. Según Nabarro, esto debería haber servido a Transportes como guía y en cualquier caso, «podía haber consultado con el Consejo Vasco de Accesibilidad».

Su colectivo va a por todas, y si el Ejecutivo autónomo no se retracta, planteará movilizaciones e incluso intentará paralizar las obras o el propio servicio de tranvía.

fuente ROSA CANCHO - |http://www.elcorreodigital.com/alava/20081113/alava/como-hago-aqui-giro-20081113.html

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